Ir al contenido principal

Los pueblos indígenas como sujetos de derecho y no de interés público





El día de hoy, en un encuentro que es previo a las consultas indígenas para reformar la Constitución en materia indígena, que se realizará en Palacio Nacional a iniciativa del INPI y SEGOB, como parte del Comité Técnico de expertos en materia indígena, defenderé la postura de los pueblos indígenas como sujetos de derecho, para romper el paradigma integracionista y asistencialista del Estado con los pueblos indígenas y afromexicanos. Es decir, lo que se busca es pasar de una reforma desarrollista e integracionista (la visión neoliberal en materia indígena), a una visión donde los pueblos indígenas y afromestizos se conviertan en sujetos de derecho.
El caso paradigmático de esa cuestionable postura integracionista y asistencialista, es el engranaje actual de leyes neo-indigenistas, así como el INMAYA, que existe en el Quintana Roo turístico y Xcaret-izado. Exhorto, desde luego, a la nueva bancada  en Quintana Roo, a cumplir el derecho postergado a los pueblos mayas de este estado, con el objetivo de hacer una reforma radical a dichas leyes, toda vez que se encuentran rebasadas en el ámbito nacional e internacional. Y aquí vale la pena comentar, ¿qué entendemos por sujetos de derechos?, toda vez que muchos interesados en las cuestiones de derecho indígena, me han preguntado. Apunto, brevemente, lo siguiente.
En mi tesis de maestría de hara casi una década, cuestioné de esta forma las reformas constitucionales en materia indígena formuladas por el Estado neoliberal (1982-2018). Dije lo siguiente: “Se ha discutido mucho sobre los alcances limitados de la reforma constitucional del artículo segundo de agosto de 2001, para reconocer el carácter pluricultural de la nación así como derechos políticos y culturales a los pueblos indígenas. Tal reforma es una continuación de cambios al artículo 4 constitucional reformado en 1992, por medio del cual por vez primera se reconoció la pluralidad cultural de la nación sustentada principalmente en los pueblos indígenas. De esta forma se cuestionó la visión integracionista y mestiza de la nación mexicana que prevaleció desde el siglo XIX. La reforma del 2001, ha sido impugnada por su bajo alcance ya que no respondió a las expectativas del movimiento indígena ni de la sociedad civil organizada. Enuncia derechos de autonomía y autodeterminación, que sin embargo no se pueden ejercer debido a una serie de candados jurídicos que minimizan los derechos y envía a las legislaturas estatales la decisión de definirlos e implementarlos. La reforma desecha la demanda de reconocer a las comunidades indígenas como entidades de derecho público, es decir, como sujetos de derecho, y no rompe con la visión asistencialista de las anteriores políticas indigenistas, lo cual contradice cualquier reconocimiento autonómico".
En efecto, el 30 de abril de 2001 el EZLN desconoce la reforma constitucional aprobada por el Congreso de la Unión porque “no responde en absoluto a las demandas de los pueblos indios de México, del Congreso Nacional Indígena, del EZLN”, porque traiciona los Acuerdos de San Andrés en lo general y, en lo particular, la llamada “iniciativa de Ley de la COCOPA”, en los puntos sustanciales: autonomía y libre determinación, los pueblos indios como sujetos de derecho público, tierras y territorios, uso y disfrute de los recursos naturales, elección de autoridades municipales y derecho de asociación regional, entre otros, y porque impide "el ejercicio de los derechos indígenas”.
Decía, hace diez años ya (y esto es tan relevante, toda vez que muchas de estas defensas permanecen como referentes y en relación directa a la casi inmovilidad en materia indígena a nivel nacional), que “las objeciones que en su momento el movimiento indígena hiciera a esta reforma "descafeinada", "desarrollista" (el rechazo de esta por parte del CNI y la Comandancia Clandestina Indígena del EZLN, así como por las legislaturas locales de los estados de la federación con mayor presencia indígena; explicitándose el repudio de esta reforma por parte del movimiento indígena, en las más de 330 controversias constitucionales de pueblos y comunidades indígenas, mismas que fueron rechazadas en bloque por la Suprema Corte de Justicia de la Nación), así como que para el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012), el "calderonismo", “el tema de la autonomía y libre determinación indígena está resuelto con la reforma de 2001” (Gómez, 2010), han hecho que recientemente los encuentros por la rearticulación del movimiento indígena (como el de Páracho, Michoacán, del 12 y 13 de febrero de 2010, "una reunión de alto nivel, de ámbito nacional", como decía su convocatoria) planteen en su agenda, entre otros temas, los siguientes puntos: "El derecho a la consulta y la necesidad de una nueva reforma constitucional en el país”.
Es decir, en Páracho y en los municipios autónomos zapatistas y en otros puntos de la geografía nacional donde los pueblos indígenas resistieron las embestidas del Estado neoliberal y su secuela de violencia criminal, se planteó la reforma de la reforma constitucional de 2001.  Sin embargo, hasta el momento, la reforma de la reforma, ansiada por buena parte del movimiento indígena y de los estudiosos de este proceso de lucha étnico-social, se quedó en stand bye hasta que ha sido retomado recientemente por el nuevo gobierno de izquierda que entró en funciones en diciembre de 2018, el de Andrés Manuel López Obrador.




Comentarios

  1. cuando en el 2011 plantee mi tema de tesis con la asistencia de la M.C Sara Sanz, quise trabajar respecto al derecho consuetudinario de la comunidad de Chankaj Veracruz centro ceremonial Maya, desafortunadamente el sitio y la vida mía dejo en stan bye el trabajo que haría. siempre me apasiono el tema indígena como derecho. Excelente lectura Doctor Gil.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Elogio de las bibliotecas públicas que faltan en Quintana Roo

Hace unos días obtuve por enésima vez mi credencial de lector y usuario de una biblioteca pública, en este caso, de la biblioteca pública de un pueblo congestionado de polvo del Quintana Roo profundo. No me habían ni firmado la credencial de usuario, cuando ya tenía en mis manos unas joyas del pensamiento humano que voy leyendo despacio, deleitándome con la urdimbre lingüística, piezas de orfebrería del ingenio de los hombres que nos reconcilian con la parte civilizada de la humanidad. Mientras me encontraba tirado en mi chinchorro, bebiendo breves sorbos de un ron cubano al mismo tiempo que leía la poesía completa de Lezama Lima y me entretenía en la narrativa erudita de Los 1001 años de la lengua española de don Antonio Alatorre y asaltaba la prosa clarividente de Borges y rumiaba un tratado de León-Portilla (mis lecturas siempre han sido dispersas y caóticas), me di cuenta de una triste realidad que acaece en este trópico manchado de sol, de selva y de gan...

"Una voz se oye desde el norte del paseo: ¡Bienvenido Montejo!, ¿por qué has tardado tanto en llegar? Hace 100 años que espero tu arribo, dice Justo Sierra desde su pedestal"

Esa valiente frase que se lee en el título de este breve comentario, proferida el 30 de junio de 2010 por el orador principal de la inauguración de las estatuas de los Montejo (padre e hijo, faltaría el sobrino), en el remate de la avenida con el nombre de los "conquistadores" de Yucatán, quedará para la historia universal de la imbecilidad en Yucatán, una frase digna de grabar en bronces para memoria futura. Valiente, sí, y sincera. Valiente y sincera porque demuestra que a sólo un reverendo valiente se le pudo ocurrir semejante estropicio, valiente porque demuestra la relación montejista con Sierra O'Reilly -el acuñador del concepto bárbaro de los discursos de la guerra de castas, el que aplaudió la venta de mayas a Cuba por parte de la sociedad ladina yucateca, el que dijera la frase "raza maldita", etc, etc. Esa frase, en apariencia inocua, lo dijo un viejito cascarrabias, gruñón y altamente hispanista acostumbrado a escribir "chucherías" de la hi...

Prólogo para Desde la Península…y las inmediaciones de mi hamaca

  Por Potronilo de Tihosuco , mecenas literario del Dr. Gilberto Avilez   Querido amigo Dr. Avilez, he conocido hasta los intríngulis abigarrados de tus afanes literarios e históricos, indagando sobre las cosas de Yucatán y Quintana Roo, cual nuevo Landa que decide a tiempo no quemar los libros y papeles de los nuevos gentiles, sino arrejuntarlos en una biblioteca total para memoria futura. Ahora me pides, encarecidamente, un prólogo a tu libro ( Desde la Península...y las inmediaciones de mi hamaca ) donde haces una selección fina, erudita y sabrosa de tus mejores textos con que has engalanado tus pensamientos y divagaciones más abstrusas por el amplio campo de la investigada peninsular. Sabrá usted que yo, como el gran Sócrates, como el Quijote que una vez quiso escribir libros de caballerías pero que nunca avanzó más allá de una cuesta,   y como casi Rulfo y sus dos libros hermosos, no escribo aunque sea un lector carnívoro el cual no se llena con literaturas p...