(Poema homenajeando a Sabines) Y los amorosos se volvieron olorosos Y el tufo de su amor llegaba a diez leguas a la redonda. Insoportable el olor de sus pasiones contrastadas. Y ella tenía toda la cabellera bañada del deseo de él, Y él no supo como llegó a emborracharse de su presencia Y a perder la brújula de la espera. Y ella le dedicó sus dias y sus noches con su cama y sus duermevelas Y él la invitó a mecerse, hacían el amor a cada instante, sufrían si no estaban. Yo no sé de estas cosas, pero vengo a contárselos para que estén prevenidos: El tufo del amor inundando la tarde. El amor es la cosa más olorosa que de vez en cuando sucede.
Este blog continúa con mis temas centrales y mis obsesiones cotidianas que toqué en innumerables ocasiones en Desde la Península y las inmediaciones de mi hamaca. A saber, la historia de la Península de Yucatán, la literatura, el quehacer político y la ciencia política, mis acercamientos anfractuosos con la poesía y la narrativa, el rescate de las memorias y el olvido aparente de lugares y personas. De algún modo, es un intento de modificar la realidad mediante los ejercicios literarios.