Recientemente, , en la Península de Yucatán, estos días fueron de tragedias ambientales sobrepuestas a tragedias ambientales: muertes masivas de abejas en Dzonot Carretero (Yucatán) y Candelaria (Quintana Roo) ocasionadas por la salvajada de rociar campos enteros de agricultura con químicos letales para las abejas cuya polinización es de suma importancia para la viabilidad de la vida misma; nos hacen tener presente que no sólo “biopiratas franceses” y sus colusiones con seudo-académicos e intereses mercenarios han puesto en jaque ese saber y relación simbiótica de milenios entre las abejas y el campesinado maya; biopiratas y académicos sin escrúpulos y ética son consecuencias de una noción de desarrollo que no respeta el saber de los pueblos, y que tiene como paradigma, desde la arbolada mercantilista a fines del siglo XV y principios del XVI, la obtención indiscriminada de la ganancia, el extractivismo económico, epistemológico, ontológico: [1] la idea ...
Este blog continúa con mis temas centrales y mis obsesiones cotidianas que toqué en innumerables ocasiones en Desde la Península y las inmediaciones de mi hamaca. A saber, la historia de la Península de Yucatán, la literatura, el quehacer político y la ciencia política, mis acercamientos anfractuosos con la poesía y la narrativa, el rescate de las memorias y el olvido aparente de lugares y personas. De algún modo, es un intento de modificar la realidad mediante los ejercicios literarios.