(Texto publicado primeramente el 1 de septiembre de 2017 ) En Xoquén, el pueblo en el centro del mundo, los abuelos hace tiempo habían predicho que “algún día llegará el Kopo’ Che’ áak’ , y ese día que llegue, los humanos se volverán flojos para caminar”. [1] José Manuel Poot Cahum se imagina al Kopo’ Che’ áak’ como “ruedas que van avanzando y llevando carga”. -Ese día, asegura José Manuel, ha llegado: hemos pasado de las casi extintas carretas arrastradas por arrias de mulas, han venido las bicicletas, los triciclos, y ahora los mototaxis. El Kopo’ Che’e aak’ , primero como “tricitaxi”, y ahora como triciclos motorizados, en buena parte de la Península se ha convertido en una verdadera plaga, aunque, también, en un elemento que caracteriza el paisaje peninsular, como las albarradas, las iglesias coloniales, o las entradas pintorescas a los pueblos, franqueados por dos largas filas de flamboyanes haciéndole sombra a la carretera. El vaticinio del abuelo de Xoquén...
Este blog continúa con mis temas centrales y mis obsesiones cotidianas que toqué en innumerables ocasiones en Desde la Península y las inmediaciones de mi hamaca. A saber, la historia de la Península de Yucatán, la literatura, el quehacer político y la ciencia política, mis acercamientos anfractuosos con la poesía y la narrativa, el rescate de las memorias y el olvido aparente de lugares y personas. De algún modo, es un intento de modificar la realidad mediante los ejercicios literarios.