(Escrito el 19 de octubre de 2019) En Peto, en los años 1990 y principios del 2000, hubo un "experto en tradiciones mayas" en los concursos de altares de las escuelas de esa lejana Villa sureña, era un profesor de ballet, que no hablaba ni una pizca de maya, que era dzul y se apellidaba Moguel. El profesor Moguel, para días de los concursos de altares en las escuelas secundarias y en el bachillerato, era perseguido por todos, se volvía más importante que el presidente municipal de ese pueblo olvidado, se transformaba en una especie de iluminado, en el último chilam balam de los últimos días, en sumo sacerdote guardián de la tradición inventada de un pueblo que clamaba el show de "los concursos de altares". Lo peor que pude haber hecho en esos años salvajes y oscuros de simple bachiller, fue participar en esos malhadados concursos de altares, invención de un turco yucateco que arraigó la fiebre de la concursadera hasta en Quintana Roo. Los concursos...
Este blog continúa con mis temas centrales y mis obsesiones cotidianas que toqué en innumerables ocasiones en Desde la Península y las inmediaciones de mi hamaca. A saber, la historia de la Península de Yucatán, la literatura, el quehacer político y la ciencia política, mis acercamientos anfractuosos con la poesía y la narrativa, el rescate de las memorias y el olvido aparente de lugares y personas. De algún modo, es un intento de modificar la realidad mediante los ejercicios literarios.