La Operación Berlín y la Operación Carlos Fuentes: dos momentos conspirativos de la derecha intelectual mexicana
Carlos Fuentes le llamó “cucaracha ambiciosa” a Krauze después de que éste había escrito “La comedia mexicana de Carlos Fuentes”, un ensayo con harta mala leche en la revista de Paz. Alberto Ruy Sánchez calificaría ese ensayo como de “estalinista y xenófobo”, y Paz, como Zeus tronitronante, lamentó que los comentarios de Ruy Sánchez se hayan vertido, cuatro largos años después, en “campo enemigo”, en el Coloquio de invierno de Nexos de 1992: la mafia literaria, acunada por el Salinato, se daba de dentelladas, no había pie para el disenso cuando Salinas prodigaba el presupuesto cultural vía el recién parido Sistema Nacional de Creadores y otras bolsas editoriales. En ese texto, Krauze hasta le dice, palabras más, palabras menos, a Fuentes, que se trata de un gringo que escribe desde Hollywood sobre México, país al que no conoce más que por sus lecturas de probeta. En la obra de Fuentes, Krauze leía que “México era un libreto, no un enigma ni un problema y casi nunca ...