El caso de Brenda Lozano no es un regreso de cuarenta años al presidencialismo que no acepta la mínima crítica posible, sino un nuevo comienzo de algo más grotesco, de una especie de regreso colonial del patíbulo público de la santa inquisición para enjuiciar a los disidentes o apóstatas al dogma del poder actual: es el comienzo del Jomeini tropical. A Brenda la cesaron antes de tiempo no por un artículo, menos por un ensayo de alto calado, o una novela contra el régimen actual, la joven escritora ha sido señalada directamente por la mano fulmínea del Tlatoani por cosa menos que nada. ¿Y cuál fue su culpa? Publicar dos o tres tuiters en contra del tlatoani, tuiters que eran memes, chacotas y burlas nimias. A Brenda no le vieron sus dotes de escritora y novelista, tampoco su empuje en la nueva narrativa mexicana. En el gobierno priísta de hace unos años, en las embajadas había escritores que escribían durísimo contra el sistema, que analizaban con profundidad esos años,...
Este blog continúa con mis temas centrales y mis obsesiones cotidianas que toqué en innumerables ocasiones en Desde la Península y las inmediaciones de mi hamaca. A saber, la historia de la Península de Yucatán, la literatura, el quehacer político y la ciencia política, mis acercamientos anfractuosos con la poesía y la narrativa, el rescate de las memorias y el olvido aparente de lugares y personas. De algún modo, es un intento de modificar la realidad mediante los ejercicios literarios.