Por Potronilo de Tihosuco, mecenas
literario del Dr. Gilberto Avilez
Querido amigo Dr. Avilez, he conocido
hasta los intríngulis abigarrados de tus afanes literarios e históricos,
indagando sobre las cosas de Yucatán y Quintana Roo, cual nuevo Landa que
decide a tiempo no quemar los libros y papeles de los nuevos gentiles, sino
arrejuntarlos en una biblioteca total para memoria futura.
Ahora me pides, encarecidamente,
un prólogo a tu libro (Desde la Península...y las inmediaciones de mi hamaca) donde haces una selección fina, erudita y sabrosa de tus
mejores textos con que has engalanado tus pensamientos y divagaciones más
abstrusas por el amplio campo de la investigada peninsular. Sabrá usted que yo,
como el gran Sócrates, como el Quijote que una vez quiso escribir libros de
caballerías pero que nunca avanzó más allá de una cuesta, y como casi Rulfo y sus dos libros hermosos,
no escribo aunque sea un lector carnívoro el cual no se llena con literaturas
pusilánimes y vegetarianas. Pero hoy me puse a pespuntear estas palabras, para
hilvanar frases y unos cuantos párrafos prologales. ¡Es un honor inmerecido
escribir este prologuito, aunque yo haya sido mecenas vuestro desde sus primeros
años de estudiante aburrido de derecho!
Escribir desde la
Península es también escribir desde la memoria. Y en Yucatán y Quintana Roo la
memoria no es un simple recuerdo: es territorio, conflicto, resistencia y
construcción permanente de identidad.
Desde la Península…y
las inmediaciones de mi hamaca nace como un espacio dedicado a pensar –o repensar- la
historia de Yucatán y Quintana Roo no como un pasado clausurado, sino como una
fuerza viva que explica nuestras tensiones actuales. Desde la Guerra de Castas
hasta la conformación política del territorio quintanarroense; desde el auge
henequenero y las élites regionales hasta los proyectos turísticos y las
transformaciones contemporáneas, la historia peninsular ha sido una historia de
contrastes, disputas y reinvenciones.
Este libro que rescata escrituras que circulan el anchuroso mundo de la internet en varios blogs personales,
portales de noticias y otros repositorios digitales, busca resignificar procesos,
personajes y episodios que marcaron el rumbo del sureste mexicano, pero también
cuestionar las versiones oficiales y abrir nuevas preguntas. Porque la historia
regional no es un apéndice de la historia nacional: es un escenario propio, con
dinámicas sociales, políticas y culturales que merecen ser comprendidas en su
singularidad.
Yucatán y Quintana Roo
comparten raíces profundas en la civilización maya, pero también trayectorias
distintas en su integración al Estado mexicano. Entender esas diferencias —y
los puntos de convergencia— es fundamental para comprender la configuración
actual de la Península, sus identidades múltiples y sus desafíos
contemporáneos.
Desde la serenidad
simbólica de la hamaca (la metáfora de estudio y escritura de su autor) pero
con la inquietud intelectual de quien observa críticamente su entorno, este
libro del Dr. Gilberto Avilez propone una lectura histórica comprometida,
documentada y consciente de que el pasado sigue dialogando con el presente.
Porque en la Península la
historia no duerme: se mece, se discute y se reescribe, desde las inmediaciones
de nuestra hamaca.


