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VIVE Y DEJA VIVIR

Joan Miró: Paisaje catalán (el cazador). 1923-24.

Vive y deja vivir, ahí se resume la pequeña cuota de felicidad de la vida.
Que cada quien haga de su culo un congal si le place,
de su boca una cloaca si le nace,
de su vida un desgarreate si lo considera,
pero que lo haga él o ella y tu no eres nadie para entrometerte a pontificar a diestra y siniestra.
No mires lo que otros hacen,
has lo que nadie haga.
No intrigues,
no declares la guerra a quien sólo quiere hacer el amor
después de haber estado en guerra con el mundo,
aleja tu mala vibra a tu costado derecho,
vuela lejos o cerca,
en el aire o en la tierra pero no claudiques,
no tengas tiempo de dar la otra mejilla a los que una vez te traicionaron
(ellos sabrán su motivo),
pasa de largo sin detenerte a oír los chismes de lavandería made in Ciesas
(que si no ha acabado su capítulo,
que si él piensa esto de aquello,
que si a jesucita la despiezaron,
que si él es un fariseo y yo un dechado de virtudes)
porque todos tenemos el pie un poco cojo,
todos tenemos nuestra cuota de mancos.
Es tan corto el tiempo para lo que andaremos por aquí,
que lo mejor es estar bien, en paz,
y tal vez todo sea una comedia bufa de malos entendidos.
Aunque es un clisé barato,
apunta que lo que no es tuyo hoy nunca fue tuyo
ni lo será en vidas paralelas o en vidas sucesivas.
Por eso dale gracias a la vida que te quitó el peso que cargabas, no te quitó la vida,
te la aligeró y te dispuso a planear de nuevo.
El amor es una semilla que se parece al fenix:
murió ayer en esa tierra infértil, pero mañana brotará de nuevo.
No lo dudes que así será.
Hoy me duele la vida mucho menos,
hoy sólo quiero cantar una canción a esta mañana,
un verso a la tarde, un suspiro a la noche.
Vive y deja vivir, que ya no existirán los recuerdos.

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