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Antonio Mediz Bolio y el no aislado caso de los prostitutos de la pluma: la enfermedad endémica de la literatura yucatanense



(Texto escrito en mi face personal, el 2 de noviembre de 2022)
Antonio Betancourt Pérez, fue de los pocos intelectuales en poner los puntos sobre las íes al bardo Antonio Mediz Bolio, un intelectual que fue salsa de todos los moles: porfiriano, pluma al servicio de la dictadura huertista, revolucionario convenenciero cuando Salvador Alvarado, lo que sea cuando se presentara la ocasión, pero igual hispanista e indigenista (aunque la literatura oficial posrevolucionara yucateca, haya dado más papel protagónico a sus textos indigenistas de corte regional).
En uno de sus poemas, Mediz Bolio escribe una serie de infamias a favor de los conquistadores, y llama a los mayas, constructores de Uxmal y Chichén, "raza vencida" ("¡Vengo a cantar tu gloria, raza muerta...! / ¡Vengo a cantar tu gloria, aunque no existas!"), sin matiz alguno, demostrando un dejo de racismo que el gran polemista del siglo XX en Yucatán, combatió en su momento aunque, desde luego, con más de 30 años de muerto el poeta de Ochil.
Para el socarrón maestro comunista yucateco, Mediz Bolio no representa otra cosa, fuera de sus poemas y su temple poético inmarcesible (cosa que no cuestionamos, al contrario, sabemos que es una de las dos ceibas que cobijan con su sombra a la literatura yucateca del siglo XX, la otra ceiba es la obra de don Ermilo Abreu Gómez), sino el de figurar en esa especie tan malsana de los "prostitutos de la pluma", que lo mismo defienden una causa que otra.
Y tenemos que decir, para bien o para mal de la intelectualidad yucateca, que el caso Mediz Bolio no es un caso aislado: ahí tenemos a los Bojorquez de hoy, pero igual tuvimos al cacaseno Ricardo Mimenza Castillo, una de las plumas prostibularias de todos los regímenes de principios del siglo XX.

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