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El loco Medina Alonso, dueño de la finca Santa Rosa



(Texto escrito el 4 de noviembre de 2016)


Viajando en "el Mayab", autobuses de segunda que son a veces hornos, y otras, hieleras; me topo con Alejandro Medina, el hijo de Armando, "el loco" Medina, el que fuera amo y señor del latifundio Santa Rosa, y quien en la fiebre del chicle inundara el Territorio de Quintana Roo con sus chicleros.
Senador por el PRI, Armando Medina Alonso obtuvo de Lázaro Cárdenas una inafectabilidad ganadera para sus 14,000 hectáreas de buena tierra (según documentos encontrados en el Registro Agrario de Mérida). Santa Rosa y Dziuché eran de él.
Dicen que dio muerte al Chino Lam en el antiguo Payo Obispo para sacar del poder al doctor José Siurob; dicen que obtuvo el dinero necesario para subir a la Montaña chiclera con su primera cuadrilla de chicleros de Tuxpan y de Peto, jugando en una cantina de Mérida a la ruleta rusa frente a los ricos de allá, que apostaron todo su dinero para que el loco Medina se volara los sesos, cosa que se quedaron esperando porque el loco sobrevivió y se agenció la fortuna de aquellos petimetres de poca monta.
Cuando Margarito Ramírez, el dictador del Territorio, le puso un impuesto honeroso al chicle, Medina protestó, y Margarito en persona se presentó a Santa Rosa para encañonar a Medina. El hombre, hijo del que fijó las coordenadas eternas del Punto Put, le dijo al jaliscience: "si me matas, conmigo se acaban tus aspiraciones de poder vitalicio". Margarito retrocedió de inmediato.
Hoy todo eso es pasado. La casona de Santa Rosa, finca azucarera, maicera y chiclera que en un lejano tiempo fue el granero del sur, tiene una pátina de olvido y de tiempo estancado.
Pocos recuerdan a Armando, el hombre que trajo a Francisco Sarabia y sus aviones a la Península cuando el ruido y furia del chicle.

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