Ir al contenido principal

El bloqueo más largo en la historia de Quintana Roo, o de la estupidez de un Ayuntamiento de la zona maya

 



 

 

Nota del autor: Texto aparecido por primera vez el 21 de diciembre de 2019. Se reactualiza de inmediato con el segundo bloqueo que se hace en la misma despatarrada administración que termina, literal, de forma descabezada, encumbrándose como el ejemplo completo de la imbecilidad administrativa, sin paliativo alguno. La pregunta que este escribidor se hace, es la siguiente: ¿dónde están los liderzuelos y liderzuelas, mayas, mestizos, blanquitos, que han dicho que van a combatir la estupidez corrupta, y se yerguen como paladines de la democracia josemariamorelense? El silencio tartufo ni para criticar lo mínimo los pinta como falderos fieles con sus jefes de arriba. La única voz que ha buscado concordia, en el primer bloqueo y en este segundo, es del actual presidente electo de José María Morelos, Erik Borges Yam. Nunca en la historia política de José María Morelos, el malestar ciudadano ha sido tan recurrente en sus explosiones de digna rabia, y esto es comprensible: se viene de una crisis sistémica producida por la terrible pandemia, y encima de esto, se ve a ojos vista el lujo inmoderado de las cabezas visibles de este ayuntamiento vulgar que termina con la cola entre las patas y la cabeza cercenada y extraviada.

 

21 de diciembre de 2019.- El origen del bloqueo en un tramo de las curvas del diablo -carretera federal que comunica a José María Morelos con Chetumal y la zona norte, y que es una importante vía troncal donde se mueven no sólo personas, sino buena parte de la economía local, regional y hasta peninsular-, viene desde tiempos del viejo borgismo: en el 2013, en la presidencia de José María Morelos estaba un hombre de oposición, Domingo Flota (perredista en ese entonces, y ahora con Morena).

Borge no le envió a Flota, al final del trienio de este último, el recurso necesario para que se liquidara a los trabajadores contratados en su periodo 2011-2013; Flota, como respuesta, no los liquidó en su contrato, se los dejó como trabajadores al priísta que vendría luego, Juan Parra.

Desde esa lejana ocasión, se inició entonces una pelea legal que, agotadas todas las instancias, los trabajadores, aproximadamente 200 personas, le han ganado al Ayuntamiento de José María Morelos vez tras vez que les presentaban las maquinaciones legales y legaloides para rehusarse a pagarles lo que era de ellos: los trabajadores ganaron en el Tribunal de Conciliación, ganaron el amparo en el Tribunal Colegiado, y ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, le volvieron a ganar a un Ayuntamiento imbécil que preside una señora con un grado enorme de ignorancia sin tapujos, la actual esposa de un conocido cacique de ese pueblo, ahora diputado local. De ese grado es la voracidad, el empecinamiento de un Ayuntamiento que ve los recursos públicos como si fuera parte de su patrimonio familiar.

Ya no hay más nada más que alegar, más plazos que esperar, el Ayuntamiento de José María Morelos está obligado a pagar salarios caídos y cuantimás, que, redondeados, son 48 millones de pesos a poco más de 200 personas. El 26 de diciembre es el último día para que se le notifique a ese Ayuntamiento de la Zona Maya, y este simplemente está obligado a realizar el pago sin dilación alguna. Si no lo hiciera así, si no pagara ese día, ojalá y no existan consecuencias penales a los que mal administran los destinos de este municipio, o que se les congele todas las cuentas a este Ayuntamiento peleado fuertemente con lo legal. Como última instancia, ojalá y los diputados locales vean la posibilidad de desaparecer el Ayuntamiento actual de José María Morelos, pues es un hecho a todas luces que está incurriendo en causas graves que atentan contra la paz, la estabilidad y la gobernanza de una región altamente marginada, debido a su crasa ineptitud en solucionar un conflicto gracias a su falta de pago.

Ya son seis días de bloqueo, comenzó el lunes 16 de diciembre en la madrugada. José María Morelos se cae a pedazos en su economía local por cada día más que se desprenda del almanaque de la ineptitud política local, y no hay visos de solución. Un reducido grupo de trabajadores ha puesto en jaque a todo un municipio: tiene agarrado del cogote a una clase política mendaz; su tesón, coraje y lucidez, ponen en evidencia, paladinamente, a una clase política josemariamorelense altamente corrupta, cínica y mediocre.

Los Pérez, la familia gobernante de este municipio maniatado por sus caciques, si querían seguir mamando del presupuesto con sus bellos retoños, la tienen ahora harto difícil, hay un enorme malestar ciudadano debido a su arrogancia rastrera de querer tener todo el control de un municipio. ¡Vaya!, que hasta el gobernador se cansó de ellos, y les dijo, cuando seguramente le fueron a rogarle la lana, que esto es un tema municipal, que no le compete al gobierno del estado. En otras palabras, tal vez la respuesta vino así: “es su pedo, no te voy a dar ningún pinche peso pues ustedes no han sabido administrarse desde que son municipio”.

Los trabajadores, insisto, no tienen que soltar del cogote a esta burda clase política josemariamorelense.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Elogio de las bibliotecas públicas que faltan en Quintana Roo

Hace unos días obtuve por enésima vez mi credencial de lector y usuario de una biblioteca pública, en este caso, de la biblioteca pública de un pueblo congestionado de polvo del Quintana Roo profundo. No me habían ni firmado la credencial de usuario, cuando ya tenía en mis manos unas joyas del pensamiento humano que voy leyendo despacio, deleitándome con la urdimbre lingüística, piezas de orfebrería del ingenio de los hombres que nos reconcilian con la parte civilizada de la humanidad. Mientras me encontraba tirado en mi chinchorro, bebiendo breves sorbos de un ron cubano al mismo tiempo que leía la poesía completa de Lezama Lima y me entretenía en la narrativa erudita de Los 1001 años de la lengua española de don Antonio Alatorre y asaltaba la prosa clarividente de Borges y rumiaba un tratado de León-Portilla (mis lecturas siempre han sido dispersas y caóticas), me di cuenta de una triste realidad que acaece en este trópico manchado de sol, de selva y de gan...

"Una voz se oye desde el norte del paseo: ¡Bienvenido Montejo!, ¿por qué has tardado tanto en llegar? Hace 100 años que espero tu arribo, dice Justo Sierra desde su pedestal"

Esa valiente frase que se lee en el título de este breve comentario, proferida el 30 de junio de 2010 por el orador principal de la inauguración de las estatuas de los Montejo (padre e hijo, faltaría el sobrino), en el remate de la avenida con el nombre de los "conquistadores" de Yucatán, quedará para la historia universal de la imbecilidad en Yucatán, una frase digna de grabar en bronces para memoria futura. Valiente, sí, y sincera. Valiente y sincera porque demuestra que a sólo un reverendo valiente se le pudo ocurrir semejante estropicio, valiente porque demuestra la relación montejista con Sierra O'Reilly -el acuñador del concepto bárbaro de los discursos de la guerra de castas, el que aplaudió la venta de mayas a Cuba por parte de la sociedad ladina yucateca, el que dijera la frase "raza maldita", etc, etc. Esa frase, en apariencia inocua, lo dijo un viejito cascarrabias, gruñón y altamente hispanista acostumbrado a escribir "chucherías" de la hi...

Prólogo para Desde la Península…y las inmediaciones de mi hamaca

  Por Potronilo de Tihosuco , mecenas literario del Dr. Gilberto Avilez   Querido amigo Dr. Avilez, he conocido hasta los intríngulis abigarrados de tus afanes literarios e históricos, indagando sobre las cosas de Yucatán y Quintana Roo, cual nuevo Landa que decide a tiempo no quemar los libros y papeles de los nuevos gentiles, sino arrejuntarlos en una biblioteca total para memoria futura. Ahora me pides, encarecidamente, un prólogo a tu libro ( Desde la Península...y las inmediaciones de mi hamaca ) donde haces una selección fina, erudita y sabrosa de tus mejores textos con que has engalanado tus pensamientos y divagaciones más abstrusas por el amplio campo de la investigada peninsular. Sabrá usted que yo, como el gran Sócrates, como el Quijote que una vez quiso escribir libros de caballerías pero que nunca avanzó más allá de una cuesta,   y como casi Rulfo y sus dos libros hermosos, no escribo aunque sea un lector carnívoro el cual no se llena con literaturas p...