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Oficios perdidos: los porqueros de los pueblos

  El cerdo pelón ( birich kekeen ), el "cochino indio" como acostumbran llamarle, no es para nada tal, originario de estas tierras, sino que, como tanta flora y fauna introducida en el siglo XVI, es descendiente directo del cerdo ibérico que vino con los barcos castellanos. Es el tataranieto del "cerdo de Castilla" que podemos leer en la Relaciones históricas de Yucatán. Su carne es magra, no está repleta de grasas, es exquisita y, por mucho, superior a las carnes de los cerdos "americanos". Hasta hace algunas pocas décadas, la gente de los pueblos yucatecos, menos colonizadas por las ideas de que los cerdos americanos son superiores, criaban en el traspatio a sus animalitos, y el cochinito era el banco más efectivo de los pobres: cuando el cochino ya está en sazón, listo para sacrificar por haber obtenido un peso específico, el dueño o la dueña hablaba al matarife de la colonia y pregonaba entre los vecinos que habría venta de carne para el sábado en la...

POEMAS DE AMOR Y DE COMBATE

  No sé que hubiera sido de mí sin sus dones poéticos, tríada perfecta. Amo a estos grandes poetas: un guanajuatense de Silao, un chilango de Mixcoac y un veracruzano de Córdoba, pero todos inmortales, mis dioses tutelares de esta flaca y macilenta y a veces enamorada poesía, de estos papeles viejos que escribo cuando me da la mala gana de escribir, poemas de amor y de combate.

La Guerra de Castas en el Tzucacab de Casiano Horta

En 1881, en su visita a los pueblos del sur, el ameritado historiador primero de la Guerra de Castas, Serapio Baqueiro, escribió esta estampa de Tzucacab: “Tzucacab más que un pueblo, es una trinchera frente al desierto; una garita en que los centinelas esperan anunciar de un momento á otro al enemigo, que no pocas veces se ha presentado allí, algunas en altas horas de la noche”. Con estas palabras, Baqueiro se refería  a los temidos “cruzoob”, que en innumerables ocasiones visitaron los pueblos del sur, saqueando, incendiando y llevándose cautivos para los ranchos de sus jefes. Crecido en tierras feraces para la caña de azúcar, Tzucacab era un lugar despejado donde solo reinaban los pocos habitantes taciturnos, era un “pequeño pero airoso” pueblo que no había sucumbido a la larga guerra. Pero algo conmovía al escritor Baqueiro al rememorar esa guerra que aún no había acabado: “Nos conmovía ver a los habitantes, bizarros y resignados, no solo viviendo de su trabajo con los útiles e...

Filiberto Chi Ucán: el custodio de "San Is" de mi pueblo

Gremio de labradores entrando a la iglesia de la Villa de Peto. Año sin precisar (circa, 1995). Fotografía proporciada por Filiberto Chi Ucán, diciembre de 2013. Voy en la mañana a entrevistar a Filiberto Chi Ucán, el custodio de San Isidro Labrador (o "San Is") para 2014, y me entero que no hay uno, sino dos santos: dos señores del monte que hacen crecer las milpas, jilotearlas, y que cuidan al milpero cuando éste hace sus faenas en el monte. El santo a que pertenece el gremio de Filiberto, me diría don Pablo, vino de Vigía Chico hace muchos ayeres, y el otro santo de otro gremio, vino de la lejana Colombia. El hombre, Filiberto, me pasa a su casa humilde (no “humilde casa”, es casa de hombres sencillos y justos, don Filberto Chi es milpero, albañil y tricicletero), le digo qué es lo que pretendo, saber un poco de los gremios, platicamos, le inundo de preguntas, me responde pausado, hablamos de otros gremios ya extintos, sale al acecho la memoria de un bisabuelo suyo que fue...

No dejes de tocar esas latas

Cuando había eclipse de luna, mi madre siempre me obligaba a tocar latas para espantar a los demonios que querían comer a la luna. Yo salía de mi duermevela envalentonado, dispuesto a no dejar de hacer lo que mi madre me ordenaba. Estoy convencido que sin esos conciertos destemplados que realicé en la infancia, la luna no estaría ahora con nosotros. Ahora he prendido dos voladores para espantar a los demonios, y ando vigilando de cerca a la luna con mi potente telescopio. Estoy con usted, señora luna; dígame si armo un escándalo, señora luna.

Reconocen la amplia trayectoria docente y humanística del Dr. Carlos Pérez y Pérez

  El gran Doctor Carlos Pérez y Pérez, orgullo de los mentores yucatecos, hoy fue reconocido en Yucatán por su incansable labor al frente de las aulas. Agradezco siempre haberlo conocido y que fuera mi jefe en la UNO y me diera la confianza de trabajar por vez primera en la docencia universitaria, siendo el Dr. Pérez el Director Académico de dicha institución, y yo profesor de esa universidad del oriente de Yucatán. Genio y figura, durante casi un año convivimos, platicamos, pensamos y analizamos la educación yucatanense, disertamos sobre libros e historia, y creo que la admiración fue mutua. El día de hoy, con motivo del Día del Maestro, los diputados de la LXIII Legislatura del Congreso yucateco hicieron una merecidísima entrega del reconocimiento “A la Excelencia Docente del Estado de Yucatán” al Dr. Carlos Alberto Pérez y Pérez por sus más de 30 años al servicio, desempañándose como docente y director en diversos planteles escolares.

El primero en levantarse en armas fue Gabriel Tepepa

El primero en levantarse en contra del gobierno porfiriano fue Gabriel Tepepa , "un viejo cabrón de Tlaquiltenango ", quien en su juventud luchó en contra de los franceses en la famosa batalla del cinco de mayo , y también participó en 1877 en las filas de Porfirio Díaz cuando la Revolución de Tuxtepec . En 1911, fiel al llamado de su pueblo, el viejo abuelo, con todos los años a cuestas, se puso nuevamente la adarga, veló armas y, como un Quijote frisando siete décadas de vida digna y revolucionaria, se fue a la guerra comandando de nuevo a jóvenes labriegos de su pueblo que fácilmente pudieron haber sido sus nietos. Era el General Don Gabriel, "el impaciente que encendió la mecha" de la revolución en el sur (la frase entrecomillada es de su biógrafo, el maestro Agur Arredondo Torres, nativo de Tlaquiltenango) se levantó en armas el siete de febrero de 1911, y este año 2022 se cumplen 111 años de aquel grito que antecedió por un breve tiempo al Grito de Zapata pro...