Nunca he contado a nadie
esta anécdota de mis años oscuros de bachillerango. Recuerdo que con un
mimeógrafo matusalénico, que servía para sacar copias de forma manual mediante
una manivela, reproduje mis primeros escritos políticos, costumbristas,
pueblerinos, y algunos poemas pendejos de amor cursi que tuve la indecencia de
escribir. Esos papeles sueltos los repartía en las aulas a compañeros que,
según pensaba, eran doctos y mesurados en sus opiniones de bachillerangos,
aunque de algunos sabía que ni los leían ni les hacían mella mis renqueantes escarceos
con la Olivetti. Una vez di con uno de mis poemas reproducidos en aquel viejo
mimeógrafo, en un lugar donde menos pensaba encontrar ese paper: la hoja suelta
había dado a parar con toda su flaca osatura escritural, al cesto del baño de
hombres de la escuela, para limpiar el culo de alguien impedido por las musas o
por el colon irritable, supuse que no le gustó mis poemas de amor, o tal vez la
musa difusa fuera una de sus conquistas fallidas que le daba estreñimiento.
"Una voz se oye desde el norte del paseo: ¡Bienvenido Montejo!, ¿por qué has tardado tanto en llegar? Hace 100 años que espero tu arribo, dice Justo Sierra desde su pedestal"
Esa valiente frase que se lee en el título de este breve comentario, proferida el 30 de junio de 2010 por el orador principal de la inauguración de las estatuas de los Montejo (padre e hijo, faltaría el sobrino), en el remate de la avenida con el nombre de los "conquistadores" de Yucatán, quedará para la historia universal de la imbecilidad en Yucatán, una frase digna de grabar en bronces para memoria futura. Valiente, sí, y sincera. Valiente y sincera porque demuestra que a sólo un reverendo valiente se le pudo ocurrir semejante estropicio, valiente porque demuestra la relación montejista con Sierra O'Reilly -el acuñador del concepto bárbaro de los discursos de la guerra de castas, el que aplaudió la venta de mayas a Cuba por parte de la sociedad ladina yucateca, el que dijera la frase "raza maldita", etc, etc. Esa frase, en apariencia inocua, lo dijo un viejito cascarrabias, gruñón y altamente hispanista acostumbrado a escribir "chucherías" de la hi...

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