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La llegada de Isais Zamarripa a Payo Obispo, en febrero de 1924

Ricárdez Broca, la mano militar de la Casta divina


Para febrero de 1924, se supo que el genocida coronel carrancista Isaís Zamarripa, que en 1919 fue cabeza de tropa para atacar con saña enferma a los socialistas yucatecos, quemando pueblos sobre pueblos, había arribado al viejo Payo Obispo donde lo esperaba Atanasio Rojas, Jefe de la Guarnición de aquel puerto que desde el momento mismo del comienzo del golpe militar, el 13 de diciembre de 1923, había aceptado la invitación del chacal Ricárdez Broca para unirse a los delahuertistas. 

    Con la llegada del antiguo perseguidor de los carrillistas, era un hecho indubitable que todos los chacales y enemigos del socialismo yucateco se adhirieron al plan anti revolucionario de Ricárdez Broca y los oligarcas yucatecos. Zamarripa llegaba a la capital del Territorio de Quintana Roo, después de cuatro largos años de exilio en Guatemala, con varios elementos de guerra que ponía a disposición de la causa golpista. 
        Recordemos que, de julio de 1919 a junio de 1920, es el periodo que en Yucatán se conoce como el “Zamarripazo”, en el que don Venus intentó, mediante todas las formas posibles, eliminar a los socialistas yucatecos de puestos de elección popular (diputaciones y presidencias municipales) porque su líder, Carrillo Puerto, había sido el primero en reconocer la candidatura del general invicto Álvaro Obregón y no ceñirse a los deseos del delfín de Carranza, el ingeniero Bonillas.
  
        Pero en febrero de 1924, los zopilotes y los buitres con charreteras, ya olían el cadáver del líder del socialismo yucateco, y pronto se aprestarían a picotear su cuerpo con saña inaudita, pero les duraría poco el festín.



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