Ir al contenido principal

Carlos R. Menéndez, el periodista que dio caza a Carrillo Puerto, igual de culpable que Ricárdez Broca




Después de que en Yucatán las aguas contrarrevolucionarias habían descendido y los obregonistas retomaron el control de todo el país, durante el segundo semestre de 1924 se presentó una polémica en las páginas de La Revista de Yucatán (antecedente del Diario de Yucatán), el diario que dirigía el conservador Carlos R. Menéndez, el patricio de la tiña-tinta diaria que a sus ochenta años se convirtió en el patriarca de los periodistas conservadores yucatecos. 

A Menéndez se le tachó -con justa razón- de ser uno de los principales actores para lo que finalmente sucedió: la captura de Carrillo Puerto y su asesinato cruel, ocurrido el 3 de enero de 1924. Si uno revisa los ejemplares diarios de La Revista de Yucatán de diciembre de 1923, parece que el que daba caza y el que alertaba con sus corresponsales a los militares sobre el camino al exilio de Carrillo Puerto, era el mismo Carlos. R. Menéndez. 


Carlos R. Menéndez (1872-1961).

Menéndez fue mentor periodístico del motuleño, pero de su gobierno fue férreo opositor; desde su diario se defendió con uñas, garras y sobrada tinta de los sambenitos que se le quisieron endilgar, y se defendió más que bien, pero no cabe duda que un algo, o un mucho, tuvo que ver en la captura del sóviet yucateco.

La enemistad de don Carlos R. Menéndez con Carrillo Puerto, era de todos sabido. Recordemos cómo Menéndez, cuando subió al poder Carrillo Puerto, ni siquiera nombró al nuevo Gobernador hasta meses después, en que comenzó a escribir su nombre en su revista.

Un ejemplo de esta especie de caza periodística, del trayecto hacia el malogrado exilio de Carrillo Puerto presentado por Menéndez en su diario, es esta portada del periódico de Menéndez que inserto líneas arriba. Casi le grita al oído a Ricárdez Broca, que por El Cuyo podrían dar caza a don Felipe.


Cadáveres de Felipe Carrillo Puerto y Manuel Berzunza




Comentarios

Entradas populares de este blog

Fragmentos de discurso y otros pecios de escritura del celebérrimo latifundista y hombre de letras y mecenas de políticos ejidales, don Potronilo de Tihosuco

Fragmento de discurso de don Potronilo de Tihosuco oficial al obtener un reconocimiento del Ayuntamiento de su pueblo como hombre cargado de letras No estoy dado para la tragedia, a veces descanso y recaigo en la comicidad de los días. Tengo un humor negro que por trechos se nubla y por otros trechos se clarea con dos botellas de vino. Soy de una izquierda anti dogmática y anti reumas. He dedicado mis horas mejores al estudio sosegado, y mis peores, al convivio agapezco. Vivo entre libros, con una mascota huraña, y casi como un cenobita. Eso de casi es una retórica de incendiario, pues me gusta la buena compañía, las charlas de café y lo que venga si se apersonan poetas y periodistas, que siempre escuchan mis disertaciones al calor de algunas dilectas cahuamas de cervezas. A veces defiendo entuertos y combato con la escritura, pero como he dicho a todos: prefiero no hacerlo. Frase célebre que se encuentra en los libros de enseñanza de Tihosuco: "Yo no repruebo, yo acalambro"....

Prólogo para Desde la Península…y las inmediaciones de mi hamaca

  Por Potronilo de Tihosuco , mecenas literario del Dr. Gilberto Avilez   Querido amigo Dr. Avilez, he conocido hasta los intríngulis abigarrados de tus afanes literarios e históricos, indagando sobre las cosas de Yucatán y Quintana Roo, cual nuevo Landa que decide a tiempo no quemar los libros y papeles de los nuevos gentiles, sino arrejuntarlos en una biblioteca total para memoria futura. Ahora me pides, encarecidamente, un prólogo a tu libro ( Desde la Península...y las inmediaciones de mi hamaca ) donde haces una selección fina, erudita y sabrosa de tus mejores textos con que has engalanado tus pensamientos y divagaciones más abstrusas por el amplio campo de la investigada peninsular. Sabrá usted que yo, como el gran Sócrates, como el Quijote que una vez quiso escribir libros de caballerías pero que nunca avanzó más allá de una cuesta,   y como casi Rulfo y sus dos libros hermosos, no escribo aunque sea un lector carnívoro el cual no se llena con literaturas p...

Contra los adoradores y exégetas del Punto Put: apuntes desde mi peninsularidad

  Me extraña que algunos defensores del punto Put homogenicen a los yucatecos todos, con el adjetivo falaz de descendientes de hacendados, o a campechanos, como descendientes de filibusteros contra los cuales pelean los “mayas” blancos de los indistintos comités que ha habido, en defensa del “punto put”. En realidad, no hay un conflicto más que el que segregan los grillos (mestizos, urbanos) de una patria imaginada, los exégetas del tótem Punto Put porfiriano extrañamente encasquetados en sus ciudades costeras (Chetumal), o bien, yucatecas como Carrillo Puerto, hecha también de innumerables migrantes yucatecos que han contribuido al enriquecimiento de QRoo. Las fronteras entre Yucatán y Quintana Roo, si hablamos de las redes familiares, de los parentescos, de los lugares de origen de innumerables quintanarroenses, descansan en el sur de Yucatán o en el oriente de Valladolid. Esto lo puede usted comprobar si visita todos los pueblos de la frontera de José María Morelos con Y...