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30 de julio: homenaje a los héroes de la guerra social

Rodolfo Menéndez de la Peña a los 30 y 70 años.



Poema de Rodolfo Menéndez de la Peña, intelectual orgánico desde el Porfiriato y educador yucateco. 
"Ellos son los esclavos
del deber, los que llevan
el mundo yucateco
en sus espaldas férreas"

Menéndez de la Peña, se refería como "héroes" no a los Cecilio Chi ni a los Jacinto Pat o Crescencio Poot, sino a los "héroes y guerreros yucatecos" que, contra viento y marea, perdido casi el 90 por ciento del territorio yucateco, sacaron la fuerza que nunca volvieron a tener. Aquellos que Serapio Baqueiro, uno de los primeros historiadores de la Guerra de Castas, refirió en su nota apologética en la plaza principal de Peto, en junio de 1881:
"En la plaza principal de la Villa, al clamor de las campanas de la iglesia, la tronadera de los cohetes voladores, y las dianas de la banda de guerra, para
Baqueiro parecía que “los antiguos guerreros se levantaban de sus tumbas y venían á ponerse al frente de sus tropas Don Eulogio Rosado, Novelo, Pren, Pavía, Cetina, O’Horan". 

A continuación, el poema:

Ellos son los que avanzan
á la región extrema
do Bacalar, señora
de los lagos, se asienta.
Ellos son los que en triunfo
su pabellón pasean
del Golfo al mar Caribe,
del Catoche a la Sierra.
Ellos son paradigmas
de valor y firmeza,
de heroísmo sin nombre,
de abnegación sin tregua.
Ellos son los esclavos
del deber, los que llevan
el mundo yucateco
en sus espaldas férreas.
¿Cómo lanzar sus nombres
á las aguas leteas,
si Yucatán les debe
su ser y su grandeza?
¡Oh, padres de la patria!
¡Almas nobles y excelsas!
Dejad un solo instante
vuestra mansión etérea,
y ved cuál vuestra tribu
cariñosa os recuerda
y os aclama y bendice
y os adora y venera!...
Nunca los mayas todos
lanzáronse á la guerra,
ni todos enemigos
de nuestra raza fueran.
A los que militaron bajo
vuestra banderas,
de Hidalgos les dio el título
la Ley en recompensa.
El indio es nuestro hermano:
y la justicia ordena
dignificar al indio
con Libertad y Escuela.
Educado, sería
una cívica fuerza,
un factor poderoso
de nacional grandeza.
Será así, ¡oh redentores!,
vuestra gloria más bella;
así será más grande
la patria yucateca!
Mérida, 29 de julio de 1908.

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