martes, 17 de febrero de 2026

KAAN ÍIK'KULA o del asentamiento de la serpiente viento y otros poemas sobre la canícula yucatanense

 



En español se escribe canícula, y ese vocablo sabemos lo que significa: el tiempo en que hace más calor en el año, o si somos muy barrocos y practicamos la astronomía diletante en nuestros tiempos libres, es "el tiempo en que Sirio, la estrella más brillante de la constelación del Can, aparece junto con el Sol y que antiguamente coincidía con la época más calurosa del año en el hemisferio norte".

En maya, la canícula tiene otro significado, en maya la simple canícula cambia en su grafía para escribirse y decirse “kaan íik'kulá, y su significado es "el asentamiento de la serpiente viento". La canícula es cuando vuela libre k'uk'i'kaan, la serpiente emplumada que provoca diarrea, vómitos, calentura y movimiento del cirro entre los hombres, mujeres, niños y viejos mayas.

Y haz de saber que este tiempo inicia desde el 16 de julio hasta el 24 de agosto. Y son los tiempos en que los ajmeen levantan su mesa y no trabajan hasta el final de la canícula. Aprendan ustedes que están imberbes y llevan mucha basura occidental en sus talegas.


POST CANÍCULA GRIPOSA


(Poema escrito el 29 de agosto de 2019)


Dos días de gripe
post canícula de agosto.
Hago un recuento de una década
y resulta que la gripe
siempre aparece
días antes de mi cumpleaños,
el día de Santa Sabina.
Tal vez, escrito está en mi código genético
la sentencia divina que dice:
"tus bronquios obstruidos te recordarán
Mientras camines en este mundo
Los días antes de tus días
cuando nadabas en el mar amniótico de la soledad
y un día, así como si nada,
arrancado del vientre,
Caíste literalmente a la vida".
La gripe es un recuerdo, son tres recuerdos,
Cada uno fábrica sus esporas.

Despedida

Llegó la canícula de agosto a despedirse de mi...


viernes, 12 de diciembre de 2025

La civilización vampírica



La vieja fiebre y la secular obsesión de Occidente por piezas arqueológicas, documentos, tesoros de civilizaciones extravíadas en el tiempo, no es de hoy, en Palmira, es de ayer y de antier: sucedió en otros lugares y en otros tiempos. Hace más de 500 años, en los barcos del saqueo español, junto con el quinto real, se mandaba a Europa códices de las memorias indígenas rotas por la conquista. Este saqueo cultural siguió a lo largo de la colonia y en otros puntos distintos a América: en África, en Asia, en China.
La civilización europea, donde se gestó el capitalismo depredador, en esta óptica podemos concebirla como una civilización vampírica y una civilización de saqueadores contumaces: detrás de los museos y las bibliotecas infinitas que arroban al imbécil colonizado que visita París, Madrid o Londres, las apoyaturas y el cemento de sus muros museográficos se ha construido, lenta o rápidamente, sobre las tierras quemadas, las conquistas de los idólatras, las guerras por el oro y la extensión de los imperios.
Hace poco tiempo, en Yucatán, un lugar cuya constante histórica es la de haber fungido como un pueblo saqueado y vampirizado tanto por sus élites regionales como sus pares extranjeros, el saqueo archivístico y bibliográfico se llevó a cabo de forma constante, y la llevó a cabo un francés de apellido Antochiw, ese mismo francés que la enfermedad de ciertos meridanos reconocen como maestro y fundador de instituciones.

martes, 25 de noviembre de 2025

"Una voz se oye desde el norte del paseo: ¡Bienvenido Montejo!, ¿por qué has tardado tanto en llegar? Hace 100 años que espero tu arribo, dice Justo Sierra desde su pedestal"





Esa valiente frase que se lee en el título de este breve comentario, proferida el 30 de junio de 2010 por el orador principal de la inauguración de las estatuas de los Montejo (padre e hijo, faltaría el sobrino), en el remate de la avenida con el nombre de los "conquistadores" de Yucatán, quedará para la historia universal de la imbecilidad en Yucatán, una frase digna de grabar en bronces para memoria futura. Valiente, sí, y sincera. Valiente y sincera porque demuestra que a sólo un reverendo valiente se le pudo ocurrir semejante estropicio, valiente porque demuestra la relación montejista con Sierra O'Reilly -el acuñador del concepto bárbaro de los discursos de la guerra de castas, el que aplaudió la venta de mayas a Cuba por parte de la sociedad ladina yucateca, el que dijera la frase "raza maldita", etc, etc.


Esa frase, en apariencia inocua, lo dijo un viejito cascarrabias, gruñón y altamente hispanista acostumbrado a escribir "chucherías" de la historia de Yucatán. Me refiero al hombre que, según él, su estirpe "conquistadora" nunca se bajó del caballo. La frase dicha por el anal-cronista Juan Francisco Peón Ancona (extinto hace unos ayeres), se escuchó aquel día 30 de junio de 2010, y lo dijo con fuerte acento yucateco que demuestra que sus tesis de la "conquista", al menos lingüística y sonoramente, es cosa que no se dio, porque detrás de su acento golpeado de yucateco que menta madres con un estentóreo pelaná, se delata que ni Juan Francico Peón Ancona, que tal vez mamó calostro de una teta de chichigua maya, puede obviar que tanto en Mérida como en todo Yucatán, el elemento indígena nunca fue vencido...Basta caminar por la calle 63, 65 y 67 en adelante, de esa "Mérida de Montejo", para comprobar mi dicho, o basta ir a revisar a los viajeros del XIX o del XX, para reforzar lo a todas luces sabido.

KAAN ÍIK'KULA o del asentamiento de la serpiente viento y otros poemas sobre la canícula yucatanense

  En español se escribe canícula, y ese vocablo sabemos lo que significa: el tiempo en que hace más calor en el año, o si somos muy barroc...

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